El CISEN chiapaneco sólo sirve para seguir al queridaje

No sólo falló la operación política de la Secretaría de Gobierno a cargo de Juan Carlos Gómez Aranda en el desaguisado sangriento ocurrido la mañana del pasado viernes 29 de septiembre en el tramo carretero San Cristóbal de las Casas-Teopisca, justo a la altura de la comunidad El Aguaje, en donde los policías estatales y de San Cristóbal de las Casas se llevaron la peor parte al tratar desalojar a los inconformes que mantenían bloqueado esa vía de comunicación desde un día antes, sino también fallaron los “sistemas de inteligencia” de la misma SECGOB, de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de la Fiscalía General del Estado y del ayuntamiento coleto.
Nadie, absolutamente nadie, ni un solo “oreja” informó lo que estaba por ocurrir. Y es que, hay que decirlo, esos peculiares sistemas de inteligencia, tienen todo, menos inteligencia.
Aquí en Chiapas, las direcciones encargadas de hacer este trabajo, no tienen el personal humano calificado, muchos menos pensar que desarrollan técnicas y metodologías de inteligencia para detectar amenazas como la que ocurrió en San Cristóbal de las Casas
Este servicio, considerado como el trabajo sucio del gobierno, sólo sirve para andar espiando de manera rupestre a los enemigos del gobernador en turno y si me apuro un poco, hasta para andar siguiendo al queridaje de los funcionarios que tienen en su dependencia esta facultad de hacer “inteligencia”, y ahora que ya estamos en tiempos electorales, sirven además para hacerle zancadilla al oponente, como ocurre con el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, José Luis Llaven Abarca, a quien nadie le quita de su cabeza que puede ser el próximo alcalde de Suchiapa.
El responsable directo del operativo fallido de este viernes tiene nombre y apellido: Juan Carlos Gómez Aranda y no sólo por ser el responsable de la política interna de Chiapas, sino porque ya quedó demostrado que su experiencia en estos quehaceres de privilegiar el diálogo y concertación no es lo suyo, a pesar de ser miembro fundador de la Comisión de Concordia y Pacificación (COCOPA) del Congreso de la Unión en 1995.
Tal parece que “Maderito” pasó de noche su quehacer legislativo en ese periodo, pues no aprendió nada, no tiene habilidades y capacidades para alcanzar precisamente la concordia y pacificación.
Como merolico, sólo se la pasa llamando al diálogo, un diálogo agotado, pues a este gobierno le queda un año y pocos días para que fenezca y no existe ante la vista de la opinión pública la reconstrucción del tejido social, la paz entre hermanos indígenas, el retorno de desplazados, la solución de conflictos religiosos y sociales, en fin, no existe ni por asomo la gobernabilidad que desde hace tiempo demandan los chiapanecos.
De ese tamaño es el problema de Chiapas, que dicho sea de paso, es atizado también por grupos de poder político, que buscan con ambición perversa alcanzar lo que creen les pertenece por herencia, por apellido o por voluntad de Dios.

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